lunes, 1 de diciembre de 2008

TENGO...

Tengo dos abuelas, a una la veo poco y a la otra menos de lo que debiera.
Tengo padre y madre, que me quieren lo mismo que yo a ellos.
Tengo un hermano al que adoro e idolatro de la misma manera que sé que él a mí.
Tengo a la madre de mi hijo a la que, aunque hago sufrir más de lo deseado, quiero mucho.
Tengo un hijo sensacional al que amo sobre todas las cosas.
Tengo amigos, a los que puedo contar muchas cosas, aunque no lo haga.
Tengo amigos, a los que puedo contar menos cosas, pero que saben lo mismo que los anteriores.
Tengo conocidos.
Tengo la agenda llena de teléfonos de gente con la que podría hablar a diario.
Tengo suegro, al que respeto mucho y me unen muchas cosas con él.
Tengo cuñada y cuñado, que aunque sean de la otra parte, se puede hablar con ellos.
Tengo primos y muchos tíos.
Tengo primos y tíos segundos.
Tengo primos, que aun no siendo míos, les tengo el mismo aprecio.
Tengo compañeros de trabajo.
Tengo un colega especial de trabajo.
Tengo clientes, menos de lo que quisiera, pero van saliendo.

Tengo, tengo, tengo... tengo tanta gente a mi alrededor, y aún así me siento SÓLO...

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues no sé por qué te sientes solo, como has dicho, tienes mucha gente alrededor y que te quiere, especialmente una persona, bueno, dos, aunque una de ellas ni sea consciente. A veces le damos muchas vuelta a las cosas y sin motivo.

Anónimo dijo...

Que que es lo que tengo que tengo de tó. Voy a ser un poco "populista", pero lo pienso de verdad, no es una pose: a veces nos creemos el ombligo del mundo, que todo nos va mal, que nadie nos entiende... y no nos damos cuenta que somos unos afortunados, vivimos de puta madre, estamos con un montón de gente que nos quiere... Desgraciadamente siempre necesitamos un palo grande de la vida para darnos cuenta lo afortunados que éramos antes. Nunca sabemos vivir el momento, añoramos el pasado y despreciamos el presente.

Anónimo dijo...

Eduard y esquilache... tenéis razón, pero por partes:

Eduard se le da vueltas a las cosas, tienes razón, pero creo que el que fuera (llámalo como quieras Dios, el creador, Alá), nos dió la capacidad de razonar y pensar (aunque tan mal les vaya a los políticos que no seamos unos analfabetos), y por ese motivo uno siempre le da vueltas a las cosas y piensa el por qué de todo. ¿Seríamos más felices siendo ignorantes?. No diría un SÍ rotundo, pero sí que puedo decir que tendríamos menos problemas. Mientras mi cabeza siga dando de sí, me haré miles de preguntas y sentiré en cada momento lo que ahora, por desgracia, siento.

Esquilache, te he de decir, que siempre estamos rodeados de posibles palos, que a veces se materializan con demasiada pecipitación. Es cierto que los golpes de la vida nos muestran tanto lo bueno y mejor de uno, como lo malo propio. Ves la fuerza que uno puede sacar de dentro en momentos que, pensándolo bien, no te creerías capaz de realizar, y sin embargo, luego te das cuenta que estamos indefensos tanto física como moralmente. Vivimos bien, sólo con mirar unos miles de kilómetros al sur nos damos cuenta qu somos unos privilegiados, pero mira hacia el norte y verás que estamos peor que ellos. Siempre hay quién está mejor, y yo quiero estar como estoy (mis limitaciones económicas, mi vivir al día, todas esas cosas) pero contento... ¿lo conseguiré? quí lo sá.

Anónimo dijo...

Vamos a ver...
Tal y como yo lo veo, analizando tus dos ultimas entradas, creo que necesitas comprarte un perro lo antes posible. Si es que es lo unico que te falta en la lista, bueno, una pornochacha tambien pero eso lo queremos todos y es mas chungo convencer a tu mujer.
Yo probaria con el chucho porque lo otro, al igual que un pedo a destiempo, te puede costar el divorcio.

Anónimo dijo...

Sr. Parre,
No me refería tanto al bienestar económico sino afectivo y social. En cuanto a lo del perro es pan para hoy y hambre para mañana, creo que la segunda propuesta es la más adecuada(PORNOCHACHA)

Anónimo dijo...

Es verdad, Parre, nos dieron cabeza para pensar y eso hay que hacer. Creo que debemos preguntarnos siempre el porqué de las cosas y no dejarlo en un simple "las cosas son así". Sin embargo, todo en su justa medida, es decir, no puede ser que las comidas de olla nos bloqueen (las de p... ya son otra cosa) y no nos dejen ver más allá. Hay momentos buenos y momentos malos y hay que saber llevarlos, por tanto, creo que si nos dieron la cabeza para comernos la olla, también nos la dieron para no "fer-ne un gra massa de tot plegat", ¿estamos? (que diría mi abuelo)

Anónimo dijo...

He llegado a la conclusión, que no nos comamos la olla, pero sí nos coman la p... Motes gràcies, mamones... jajaja