jueves, 20 de noviembre de 2008

LA VIDA Y EL TREN

No siempre se ha de sentir lo mismo por la misma gente. Ni siquiera sentir adentro cosas por gente que a lo mejor han pasado por tu vida y no has sabido valorarlas como tal, o no te has parado a saber qué es lo que quería esa persona, o qué ha significado en tu vida. Todas estas cosas chocan en uno mismo. Mirando atrás quizás cambiaría cosas en mi vida, como todo el mundo haría en algunos momentos duros o no tan duros (habría besado a tal, habría dejado de hacer tal, no habría dicho aquello, le habría dicho cuánto le quería... siempre quedan cosas en el tintero), pero por suerte o por desgracia, la vida sólo pasa una vez, haciendo el símil del tren (tan poético). Quizás coges ese tren y no es tu vagón deseado, o está sucio, o la gente que va en él no es la que tú piensas que tendría que ser... pero. ¿y si estás en uno de los trenes del 11 M? ¿Ayudarías a los que pudieras o sólo a los que son afines a ti? ¿Se puede ser egoísta en situaciones extremas? ¿Se puede uno aislar del sufrimiento de los otros? ¿O uno no siente dolor cuando alguien que te rodea muere? Aunque en momentos de miedo, pánico, estrés del momento, uno saque fuerza y se crea más fuerte de lo que en verdad somos... las hostias de la vida vienen después... Y sé de qué hablo...
¿No creéis que esa gente del vagón puede llegar a ser tu familia aunque no os una consanguinidad? ¿No puedes llorar igual a un desconocido que ha estado en tu vida aunque sean unos momentos? Yo creo que sí...
El que me haya entendido bien, y el que no se quedará pensando que estoy loco. Esto va por cuatro chicas, y mientras ellas sepan quién son, suficiente... ÀNIMS!

2 comentarios:

HAL MCBLAINE dijo...

Tío, tío, tío, ¿de qué estás hablando...? Necesito una explicación.

Anónimo dijo...

Crec k akest tren k dius tu, o un de molt semblant, l'he agafat i en algún viatje k hem fet hem kompartit vagó i paraules...