jueves, 20 de noviembre de 2008

SIEMPRE HAY QUE ELEGIR

No se si os habéis dado cuenta pero en esta sociedad en la que vivimos siempre hemos de elegir en qué bando queremos jugar. Pensadlo bien... Resulta que si eres de Coca-Cola, no puedes ser de Pepsi, si eres del Barça no puedes ser del Madrid, si eres del PP no puedes ser del PSOE, y sólo estoy exponiendo ideas de alimentación, deporte y política (que creo que es lo que mueve el mundo, sinceramente, ni religión ni historias). Dicho esto encontraríamos miles de cosas que nos hacen elegir (católicos, protestantes, judíos, musulmanes...). Y no me vale que es que muchas de estas cosas son adherentes a nuestra procedencia o condición. ¿Si eres gay no puedes ser heterosexual? Atención que llegan los bisexuales, pero como siempre has de decidir por una cosa u otra, resulta que nos ponemos a pensar y sacamos la siguiente conclusión: seguro que le tira más la carne que el pescado o viceversa... señores que nos ponen a elegir otra vez entre el pescado y la carne, que estamos otra vez en el ciclo de la alimentación...
¿Si eres de Cruyff no puedes ser de Núñez? Que yo sepa, Núñez fue presidente del Barça y Cruyff el entrenador al que dio ese mismo presidente la alternativa en el difícil ruedo blaugrana. Con esto me vengo a referir que quizás la cuestión principal es no tener que elegir entre esto y aquello, sino que intentemos complementar lo uno con lo otro. Cruyff sin la decisión de Núñez de traerlo como entrenador posiblemente no hubiera sido nada como míster (su filosofía de juego sólo se complementaba en Can Barça y Ajax, y todos sabemos que este último club, bueno...) y Núñez no habría pasado a la historia como uno de los más respetados presidentes del mejor equipo del mundo (por títulos, juego, jugadores y promoción mundial) sin el esquema innovador de Cruyff. Por eso os digo que quizás en algunas cosas sea por narices A o B, pero en muchísimas más A+B=C... y esa C podría ser que fuera nuestra felicidad...
¿Romário o Ronaldo? ¿Cruyff o Kubala? ¿Raul o Butragueño? ¿Felipe o Aznar? (en este caso Felipe con su colla de chorizos, pero por animadversión total al bigotes) ¿Dios o Alá? ¿Biblia o Corán? ¿Papá Noel o los Reyes? ¿el frío o el calor? ¿playa o campo? ¿Caín o Abel? (Abel era bastante tocapelotas) y así podría estar años y años... Dos conclusiones: la primera que siempre valoramos más el pasado que el presente (quizás nuestro cerebro prefiera pensar sólo en la parte buena del pasado sin pensar en que en aquellos años también habían malos momentos), además que para valorar algo, los "entendidos" (algún día hablaré de estos listillos) dicen que han de pasar años para valorar las cosas y segundo y más importante volvemos al tema de ayer... SIEMPRE QUEREMOS LO QUE NO TENEMOS. Dicho queda...

1 comentario:

jandecauer dijo...

La elección entre dos cosas no es nunca un problema; dentro de nuestra cabeza siempre tenemos muy claro lo que queremos. El problema es tener la madurez o la valentía de decir en voz alta esto sí, esto no.
Uno no es de Pepsi y de Coca Cola a la vez, aunque se beba lo que haya. Igual que no es del Madrid y del Barça a la vez, aunque en el Bernabéu no se ponga la bufanda del Barça en la cabeza para cantar el himno.... Uno escoje hasta qué punto lleva su preferencia, pero es inevitable sentirla.