Marian nació ciega. La vida fue gris, o lo que ella pensó que sería ese color, nunca tuvo la menor idea de lo que le esperaba fuera de las paredes de su ceguera. Pero al cabo de los años, al igual que ella creció lo hizo la ciencia oftalmológica y le comentaron la remota posibilidad de que con una operación de cambio de córneas, tenía un porcentaje bastante alto de poder ver. Le daba miedo esa idea, no sabía lo que le esperaría en la vida pudiendo ver tanto lo feo como lo bonito que tenían las cosas. Después de intentarlo varias veces, se decidió. Fue duro, pero finalmente se atrevió.
Nada más quitarle las vendas de los ojos se dió cuenta que nada era como creía. Le entraron las prisas por hacer lo que nunca imaginó hacer. Fue de punta a punta del país visitando todos los museos. Quería que se le grabara en la mente todos esos dibujos por si algún día dejaba de ver, recordarlo.
Cuándo se serenó y empezó a acostumbrarse a su nueva situación, a poder ver y que a partir de ahora esa sería su vida, se fijó en un chico. Era un chico con el que había hablado miles de veces en su vida, y era exactamente como ella pensaba, un tipo normal, pero simpático y en su interior supo que aunque no pudiera verlo nunca ese era el chico de sus sueños. Poco a poco, se fue prendando de su carácter, su personalidad, empezó a verlo muy guapo, a sentir que quería verlo a cualquier momento, pero sabía que no podría ser nunca suyo porque él tenía pareja.
Se hundió un poco en su desesperación, y se dió cuenta que nada cambiaba siendo ciega, y pensó en que era mejor donar sus córneas para que otra persona disfrutara de lo que ella vivió por poco espacio de tiempo, y quedarse ciega el resto de su vida, que ver que su posible amor volaba con otra.
LA LEYENDA NEGRA*
Hace 8 años
2 comentarios:
¿Cómo puede ser que Marian, después de descubrir todo lo que se estaba perdiendo en su vida anterior, desee volver a ser ciega sólo por que su amor no le corresponda? La vida no es tan plana. Con todo lo que ahora puede hacer...
supongo que hay gente q tiene en su interior unos fundamentos y unos anhelos que al no verse compensados, prefiere la ceguera de su anterior vida.
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