martes, 31 de marzo de 2009

TANTOS CAMBIOS...

A partir de mañana se puede decir que Parrian es otro, no en plan físico (que también), sino más bien en plan mental y personal.
Ya he cambiado mis cuentas a otros bancos, con sus consiguientes pagos mensuales, he cumplido 32 años, aún tengo medio piso, pero como si no lo tuviera, el trabajo va yendo, los amores ni tocarlos, y lo único que me une con el antiguo Parrian es mi hijo, y espero que eso sea el mayor vínculo para no borrar el pasado, que tampoco fué tan malo.
Aún quedan millones de cambios, que no sólo con cambiar los pagos y la dirección del correo ya tengo bastante, pero bueno, puedo decir que el acogimiento de mis padres y mi hermano ha sido clave, se lo agradeceré toda la vida, aunque me cueste expresarlo por voz.
Siempre creí en algunos refranes, pero lo de que la familia es lo único que te queda cuando tocas fondo, está más que claro y doy fe.
En plano físico me he adelgazado algo, apenas percibible a la vista, espero perder mucho más, que es algo que me debo a mí mismo, y que algún día lo he de hacer, ¿y por qué no ya hoy? Pues a eso vamos.
Me he hecho dos piercings, no sé cómo me queda, pero era algo que quería hacerme desde menor, y lo he hecho. Son esas pequeñas cosillas que uno tiene como espina, y como es alcanzable a mis limitaciones de ser humano, pues no me lo pensé dos veces.E
Ésta tarde me hago un tatoo en el antebrazo con el nombre de ERIC en letras góticas, algo que siempre dije que haría y que no hacía por miedo al qué dirían, pero nadie puede decir nada que me moleste, porque lo hago por mí mismo, y por mi propio agrado, y así es como creo que he de actuar a partir de ahora, primero yo, y estando yo bien, sé que los demás que quieran rodearme lo estarán, empezando por la familia y amigos. Los que se quieran acoplar de segundas ya me conocerán como soy ahora, y ellos serán libres de juzgar.
Pero ahora (después de 32 años, ya tardé, lo sé), puedo estar tranquilo con lo que haga que los míos me apoyarán, aunque expresen sus dudas, miedos o desacuerdos, pero estarán ahí. Los que vengan a partir de ahora.... ellos sabrán.

5 comentarios:

anonimo dijo...

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anonimo dijo...

Hola! me gusta como escribes: Eres claro, profundo y realista. Quizás, por lo que parece, porque la vida te ha dado muchos palos. Tenemos alguna cosa en común: Yo también tengo un hijo y también he recibido algún palo que otro. Entiendo que quieras mantener este vínculo del pasado "tu hijo". ¿Quién puede desentenderse de su propio hijo aunque se plantee un nuevo futuro? ¿No es fantástico ser padre?
Yo creo que se llega a un mejor conocimiento de la palabra amor cuando te estrenas como padre. Es cuando entiendes, por ejemplo, el amor de tus padres hacia ti. Sus preocupaciones ahora son las tuyas. Entiendes también a amar a un alto precio: cuando has pasado la noche en vela sientes saldada su deuda con una simple sonrisa.
Me has hecho pensar cuando comentas que quieres tatuarte el brazo con el nombre de tu hijo. Yo también me dejaría tatuar el cuerpo entero o hasta me dejaría cortar un brazo, si fuera necesario. Pero la cuestión es la siguiente: ¿Para qué? ¿Qué provecho o beneficio sacaría mi hijo de esto? ¿Le amo más por llevar su nombre escrito en mi cuerpo? El amor, va más allá.
Hay dos palabras que escribes en “tantos cambios” que no las ato, no me cuadran: “… primero yo”. Cuando se ama, el “yo” pasa a segundo o a tercer plano. Significa poner por delante de mis prioridades, las prioridades de la persona amada. Sus necesidades, ahora son más importantes que mis propias necesidades. Y todo esto, cuando se trata de un niño, se puede escribir en mayúsculas. Un consejo: cambia el chip. Está muy bien hacer las cosas “por mi propio agrado” y “primero yo” pero cuando se trata de un niño, prima su bienestar y sus propias necesidades, el primero tiene que ser él.
Espero que no te hayan molestado ni mi reflexión ni mi consejo, no ha sido mi ánimo. Para acabar te escribo un viejo y sabio proverbio que habla del AMOR:
“Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

EDUARD dijo...

Pues nada, ánimo en ese cambio y que vaya todo bien. Nos vemos en el Narcís Sala, ja, ja...

parre dijo...

Anónimo tienes razón en lo que primero es mi hijo, pero él ha de ver y notar que su padre es feliz. Si él lo nota, ya pasa a ser el primero, el segundo y el último. Todo por él, pero priemro a lo que me vengo a referir es que si yo estoy bien, todos lo estarán, y yo dejaré de ser plano emocionalmente, y eso beneficiará a mi hijo en especial. Y lo del tatoo ya me lo he hecho, y me ha quedado genial jajaja. Saludos amigo...

anonimo dijo...

No entiendo porque necesitas tatoos, piercings y tajas para dejar de ser plano emocional. Creo que hay cosas en la vida mejores en las que te puedes aferrar cuando tocas fondo. Empezando por eso que hablábamos: el amor hacia tu hijo. Aférrate a él y actua en consecuencia. Condiciona tu vida a esa realidad. Verás como cambia la prespectiva del problema.